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Las carracas

Las carracas

Antaño, allá por los años 50 y antes, se celebraba la Semana Santa de una manera muy peculiar. Todas las imágenes de la iglesia eran cubiertas y el cáliz con las formas consagradas (el Santísimo) era sacado del sagrario del altar Mayor y se colocaba en un sagrario móvil en una capilla lateral. Allí se hacían los principales rezos al Santísimo.

Para dar teatralidad a los actos, en la tarde-noche del  Jueves Santo (noche de Tinieblas) se ponía la iglesia a oscuras tapando todas las ventanas con telas gruesas. Para simular la tormenta y el temblor de tierra en el momento de la muerte de Cristo todos los chicos se ponían a tocar las carracas, produciendo un ruido espantoso- no se podían tocar las campanas-. No faltaba el que, aprovechando la confusión creada por la oscuridad y el ruido, hacía alguna de las suyas. Se cuenta en Castrocalbón que una vez clavaron al suelo las sayas de algunas mujeres de estaban arrodilladas en las filas de atrás.

 

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